viernes, 14 de junio de 2013

Un nuevo tipo de estrellas variable sorprende a los astrónomos

La paciente observación de más de 3.000 estrellas de un grupo de la constelación del Centauro, durante siete años, ha proporcionado a los astrónomos una buena sorpresa: 36 de ellas son variables, siguiendo un inesperado patrón de variación ligerísima de su brillo. Es algo que desafía las teorías estelares y los científicos no saben aún qué mecanismo produce ese cambio minúsculo de brillo (0,1% del brillo normal de la estrella) que han observado y que se produce en períodos que van de dos a 20 horas. Son estrellas más calientes y brillantes que el Sol, pero, aparentemente, no tienen nada de especial. Están en el grupo NGC3766.
"La misma existencia de esta nueva clase de estrellas variables es un reto para los astrofísicos", señala Sophie Seasen, una de las científicas del equipo, del Observatorio de Ginebra. "Los modelos teóricos actuales predicen que su luz no varía periódicamente, así que ahora nos estamos volcando en buscar más datos del comportamiento de este extraño nuevo tipo de estrellas".
Ya tienen alguna pista: algunas de esas estrellas ligeramente variables parece que giran a gran velocidad, explica el Observatorio Europeo Austral (ESO). Rotan a velocidades que superan la mitad de la que sería la velocidad crítica, es decir, el umbral a partir del cual la estrella es inestable y lanza su material al espacio."En esas condiciones, la rápida rotación tendrá un impacto importante en las propiedades internas [del astro], pero aún no somos capaces de modelar adecuadamente las variaciones de su luz".
El hallazgo de estas peculiares estrellas ha sido posible gracias al trabajo continuado con un telescopio no especialmente grande, el Leonhard Euler, de espejo principal de 1,2 metros de diámetro, situado en el Observatorio de La Silla (Chile), del ESO.
Los investigadores del Observatorio de Ginebra, que presentan su descubrimiento en la revista Astronomy and Astrophysics, han alcanzado un nivel de precisión en sus medidas de brillos de las estrellas del doble del que se obtiene en estudios comparables con otros telescopios. "Hemos logrado este nivel de sensibilidad gracias a la gran calidad de las observaciones, combinado con un análisis muy cuidadoso de los datos", declara la líder de la investigación, Nami Mowlavi, en un comunicado del ESO. "Pero también porque hemos llevado adelante un programa de investigación que ha durado siete años; probablemente no habría sido posible obtener tanto tiempo de observación en un telescopio mayor".

Surcos de hielo seco en las dunas marcianas

Marte es en muchas cosas parecido a la Tierra y, de ahí, gran parte del interés que despierta en los científicos. Pero también tiene aspectos exclusivos, que no se dan en nuestro planeta, como la formación natural de bloques de dióxido de carbono congelado (hielo seco). Al analizar unas fotos de la superficie de Marte tomadas desde un satélite de la NASA en órbita allí, unos investigadores se han fijado en las peculiares características de unos surcos que se forman, en primavera, en dunas que, en invierno, tienen dióxido de carbono congelado. Ellos sugieren que esos surcos son las marcas que dejan en la arena los bloques de hielo seco que se desprenden de la parte alta de la duna y que se deslizan ladera abajo, suspendidas sobre un cojín de gas (su propia sublimación) como si fuera uno de esos vehículos que se desplazan sobre colchones de aire en el agua, los hovercraft.
Los surcos fotografiados por la nave Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) son rectos, con una anchura bastante uniforme de unos pocos metros y una longitud que va desde unos cientos de metros hasta dos kilómetros y medio. A diferencia de los surcos de flujos de agua —"en la Tierra y posiblemente en Marte", indican los investigadores—, esas marcas peculiares no tienen depósitos de material acumulados al final, sino que en muchas de ellas se aprecia un agujero que habría dejado el bloque de hielo seco al concluir el recorrido y antes de volatizarse completamente y desaparecer. El dióxido de carbono se llama precisamente hielo seco porque cuando se volatiza no deja residuo de humedad alguna.
Candice J.Hasen, del Instituto de Ciencias Planetarias, y sus colegas observaron las imágenes de alta resolución del MRO de varias dunas con estos peculiares surcos en diferentes estaciones. Vieron que se formaban precisamente en primavera en zonas que en invierno están cubiertas de hielo seco y pensaron que las marcas podían responder al recorrido ladera abajo de bloques desprendidos cuando aumentan las temperaturas. "Este proceso no puede darse en la Tierra, donde uno solo logra bloques de hielo seco si los compra", dice Serina Diniega, científica del Jet Propulsión Laboratory (JPL), en California.
Eso fue precisamente lo que hizo Hansen para comprobar la hipótesis: compró varios bloques de hielo seco y se fue a probar su deslizamiento en dunas terrestres. Comprobó que efectivamente el gas (dióxido de carbono) mantenía lubricada una capa bajo el bloque al desplazarse, al tiempo que iba apartando arena hacia los bordes formando crestas parecidas a las que se observan en los surcos de Marte.
Con los datos obtenidos en los experimentos —aunque las condiciones de temperatura y presión no son las mismas en el suelo de Marte y en el suelo de la Tierra— y los cálculos y modelos realizados por el equipo, su conclusión es que efectivamente esos extraños surcos rectos que fotografía la MRO deben ser las huellas de los bloques de hielo seco en la primavera marciana. Lo explican en la revista Icarus. Aunque el hielo de agua se puede sublimar convirtiéndose directamente en gas (vapor) bajo determinadas condiciones marcianas, seguiría congelado a las temperaturas a las que se forman los surcos observados, advierten los investigadores.


La esperanza de la humanidad está en los avatares

Resulta difícil imaginar que llegue un día en el que las ideas concebidas por Dmitry  Itskov, un multimillonario ruso de 32 años y antiguo magnate de los medios de comunicación digitales, no parezcan rocambolescas e inviables. Su proyecto, llamado Iniciativa 2045, por el año en el que espera que esté acabado, prevé la producción a gran escala de avatares muy reales y de bajo coste en los que se puedan cargar los contenidos de un cerebro humano, con todas las peculiaridades de la conciencia y la personalidad incluidas.
El plan consiste en reproducir una copia digital de nuestra mente en un portador no biológico, una versión de una persona plenamente sensible que podría vivir cientos o miles de años.
Cuenta con la atención, y en algunos casos el apoyo entusiasta, de voces respetadas de la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts que destacan en campos como la genética molecular y las neuroprótesis. Unos 30 ponentes relacionados con estas y otras disciplinas acudirán al II Congreso Anual sobre el Futuro Mundial 2045 los días 15 y 16 de junio en el Centro Lincoln de Manhattan.
Los asistentes escucharán a personas como sir Roger Penrose, catedrático emérito de física matemática de Oxford que aparece en 2045.com con un vídeo publicitario sobre “la naturaleza cuántica de la conciencia”, y George M. Church, catedrático de genética de la Facultad de Medicina de Harvard cuyo vídeo en la misma web tiene que ver con la “extensión del periodo de salud del cerebro”. Como estos vídeos indican, los científicos están dando pequeños pasos que les acercan cada vez más a la fusión completa entre humanos y máquinas. Ray Kurzweil, director de ingeniería de Google, sostiene en su libro de 2005 The singularity is near [La singularidad está cerca] que la tecnología avanza exponencialmente y que “la vida humana se verá transformada irreversiblemente” hasta el punto de que no habrá diferencias entre “los humanos y las máquinas, o entre la realidad física y la virtual”.
Los logros tecnológicos han continuado su marcha desde que escribió el libro: desde la creación de ordenadores capaces de jugar mejor que los humanos (como Watson, el ganador de Jeopardy fabricado por IBM) hasta la tecnología que hace un seguimiento del ritmo cardiaco de un jugador y quizás de su excitación (como el nuevo Kinect), pasando por las herramientas digitales para personas con discapacidades (como implantes cerebrales para que los tetrapléjicos muevan brazos robóticos).
“Esto no es una locura mayor que la de principios de los sesenta, cuando presenciamos la llegada de los trasplantes de hígado y riñón”, explica Martine A. Rothblatt, fundadora de United Therapeutics, una empresa biotecnológica que fabrica productos cardiovasculares.
Itskov dice que invertirá una parte de su fortuna en cualquier nueva empresa que le ayude a alcanzar su sueño —asegura que hasta la fecha ya ha puesto tres millones de dólares de su bolsillo—, pero añade que su principal objetivo no es hacerse más rico. Mantiene que los avatares no solo terminarían con el hambre en el mundo —una máquina necesita mantenimiento pero no comida—, sino que también marcarían el comienzo de una época más pacífica y espiritual.
“Tenemos que demostrar que en realidad estamos aquí para salvar vidas”, dice. “Para ayudar a los discapacitados, curar enfermedades, crear tecnologías que en el futuro nos permitan solucionar cuestiones existenciales: qué es el cerebro, qué es la vida, qué es la conciencia y, finalmente, qué es el universo”.
Itskov se crió en Bryansk, una ciudad situada a unos 370 kilómetros al suroeste de Moscú, con un padre director de obras de teatro musicales y una madre maestra. Fue alumno de la Academia Rusa de Economía Plekhanov, donde conoció a su futuro socio empresarial, Konstantin Rykov. En 1998, Rykov fundó una revista electrónica que llevaba por nombre una palabra inglesa obscena. Itskov se unió a la empresa al año siguiente. Crearon el blog tarakan.ru y un periódico online, Dni.ru, además de algunos sitios de juegos, otros periódicos digitales, una revista impresa, una editorial y un canal de televisión en Internet.
Pero a los 25 años, Itskov empezó a tener los síntomas propios de la crisis de la mediana edad. De repente, la esperanza de vida normal, de unos 80 años, le resultaba dolorosamente insuficiente. Y cuanto más contemplaba el mundo, más imperfecto le parecía.
Itskov piensa que debemos cambiar nuestras mentes, o al menos darles la oportunidad de “evolucionar”. Sin embargo, antes de que puedan hacerlo, necesitamos nuevos parámetros sobre lo que significa ser humanos. Y eso requiere un mundo en el que la mayoría de sus habitantes no estén consumidos por los asuntos fundamentales de la supervivencia.
Aquí es donde intervienen los avatares. Las leyes de la oferta y la demanda se cumplen en la utopía de Itskov y él da por hecho que, una vez que la producción de avatares aumente, su coste caerá en picado. También cree que las organizaciones benéficas que ahora se dedican a alimentar, vestir y curar a los pobres se centrarán en el objetivo de fabricar y distribuir cuerpos asequibles; es decir, máquinas.
Lo que Itskov describe como la cabeza mecánica más compleja de la historia, una réplica del propio Itskov de cuello para arriba, se está construyendo en Plano, Texas, sede de Hanson Robotics, una empresa fundada por el doctor en ingeniería David Hanson. “La mayoría de las cabezas robóticas tienen 20 motores”, dice este científico. “Las mías tienen 32. Y esta tendrá 36. Así que tendrá más expresiones faciales y simulará todos los grupos de músculos importantes”. La expectativa aún más sorprendente es que, mientras Itskov esté en otra habitación, sentado ante una pantalla con sensores que recojan cada uno de sus movimientos, la cabeza será capaz de reproducir sus expresiones y su voz.
Itskov ve su iniciativa futurista como un propósito para el presente: “No tenemos nada que una a toda la humanidad. La iniciativa servirá de inspiración a todos”.
Pero ¿quieren los seres humanos vivir para siempre? Si es así, ¿les gustaría pasar esa eternidad en un “portador no biológico”? ¿Qué le ocurre al cerebro una vez que se carga en una máquina? ¿Y qué pasa con el cuerpo? Si pudiesen decidir cuándo adquirir un cuerpo que les sirva de avatar, ¿cuál sería la edad ideal para adquirirlo? ¿Los avatares pueden tener relaciones sexuales? (sí, los avatares pueden tener sexo, dice Itskov, porque “un cuerpo artificial estará diseñado para percibir cualquier sensación”). Estas son solo algunas de las docenas de preguntas que suscita la Iniciativa 2045.
Si Itskov tiene éxito, la historia lo recordará como un visionario audaz cuyo dinero y energía redefinieron la vida de un modo que resolvió algunos de los problemas más pertinaces del mundo. Si fracasa, lo más seguro es que la palabra “disparatado” aparezca en su nota necrológica.

viernes, 7 de junio de 2013

Un estudio asocia el vegetarianismo con un menor riesgo de muerte

Los expertos en nutrición del todo el mundo abogan por una alimentación equilibrada y variada como la opción más adecuada para vivir más tiempo; un último estudio desafía este argumento y concluye que la dieta vegetariana es la mejor para conseguir este objetivo. La investigación, publicada esta semana en el Journal of the American Medical Association (JAMA) y elaborada por expertos de la Universidad de Loma Linda (California), evaluó a más de 70.000 sujetos de la Iglesia Adventista de Séptimo Día durante seis años. Esta fe es conocida por promover una dieta basada en verduras y frutas, aunque no todos sus miembros siguen esta doctrina. Los investigadores estudiaron cuántos miembros seguían este tipo de alimentación y cuántos de los participantes murieron en este lapso de tiempo y por qué.
"La evidencia sugiere que los patrones dietéticos vegetarianos pueden estar asociados con una menor mortalidad, pero la relación no está bien establecida", señala el estudio. "Los resultados muestran una asociación global de los patrones de este tipo de alimentación con una menor mortalidad en comparación con el patrón de dieta no vegetariana", explican los autores.
Las conclusiones muestran que los vegetarianos registraron un 12% menos de muertes que los consumidores de carne durante el periodo de estudio y que estas personas tienen un 19% menos de posibilidades de morir. Según la investigación, este tipo de dieta protegió a los participantes de sufrir infarto de miocardio, padecer diabetes o fallo renal. La ventaja fue más evidente en los hombres que en las mujeres, mientras que esta dieta no mejoró la probabilidad de padecer de cáncer. “Y parece que el aporte de calorías no tiene nada ver”, señalaron los autores en un comunicado.
Los investigadores analizaron los datos mediante un cuestionario que clasificaba a los participantes en cinco categorías: no vegetariana, semivegetariana, pesco-vegetarianos (incluye mariscos), lacto-ovo-vegetariana (incluye productos lácteos y huevos) y vegana (excluye todos los productos animales). En los seis años de estudio, unas 2.570 personas murieron de los 73.3008 participantes. La incidencia de fallecimientos fue de 6 personas por cada 1.000 anualmente.
Los participantes que seguían la dieta vegetariana, según el estudio, eran personas con más edad, con más estudios, casados, que bebían menos alcohol, fumaban menos, hacían más ejercicio y tenían un estado físico más saludable y más delgados. Desde hace años en el país de las hamburguesas, un creciente número de ciudadanos ha optado por reducir su consumo cárnico por razones del cuidado de la salud.
En EE UU, el 35% de las mujeres y hombres padecen obesidad y entre los menores de 12 años el dato es alarmante: un 17% de los niños padece esta enfermedad. Además, el sobrepeso y la falta de actividad física causan unas 300.000 muertes prematuras en el país, según el Departamento de Salud. Ante la gravedad de estas cifras, son muchos los que confían en la dieta vegetariana para erradicar el problema.
Sean cuales sean las razones de fondo, lo que parece claro es que esta dieta gana adeptos cada día en EE UU, incluso en su versión más estricta -los veganos que no comen ningún producto de origen animal-. Según un estudio elaborado por el Grupo de Investigación Vegetariano, el número de veganos en el país se ha duplicado desde 2009, hasta representar el 2,5% de la población. Es decir, que 7,5 millones de estadounidenses seguirían en la actualidad este tipo de dieta según sus estimaciones. Este informe también concluyó que un 5% de la población estadounidense (unos 15 millones de personas) es vegetariana, y un 33% consume con frecuencia estos productos.

Cáncer y sexo oral, ¿riesgo real o temor infundado?

Existe un vivo debate en la comunidad científica ligado al aumento de tumores de garganta —fundamentalmente orofaríngeos, situados entre el final de la cavidad bucal y el principio de la garganta— causados por el virus del papiloma humano (VPH). Y sobre todo, por su relación con el sexo oral, un vínculo sobre el que cada vez hay menos dudas.
En unas horas, el actor Michael Douglas ha trasladado esta cuestión del ámbito académico y los laboratorios a la calle. The Guardian publicó el domingo unas palabras del estadounidense en las que culpaba del cáncer de garganta que ya ha superado al virus del papiloma humano (VPH) y sugería que el contagio del agente patógeno fue a través de sexo oral, en concreto, practicando cunnilingus. Su representante se apresuró a desmentir las declaraciones del actor, a lo que el rotativo británico respondió reafirmándose y haciendo pública la grabación con las palabras del actor norteamericano. Incluso, ha intervenido en el debate la exmujer de Douglas, Diandra, que ha negado que ella fuera el punto de partida de la infección.

Voces a favor de vacunar también a los niños

El arranque de la vacunación del papiloma fue polémico. Por un lado, por las dudas que surgieron por el coste de la medicación (500 euros las tres dosis) cuando el cáncer de cérvix suele detectarse precozmente mediante citologías (el test de Papanicolau). Por otro, por las dudas de seguridad que surgieron a raíz de algunos supuestos efectos adversos registrados (algunos graves, como dos niñas de Valencia que sufrieron convulsiones).
Ahora, cada vez son más las voces que plantean que no solo se administre a niñas, sino también a niños por su capacidad inmunológica frente a tumores anales o de pene. Pero también orofaríngeos, a raíz de los estudios que destacan el aumento de casos. El Comité Asesor para la Inmunización en Adultos de EE UU recomendó en febrero del año pasado inmunizar a los varones entre 11 y 21 años. La agencia sanitaria estadounidense (la FDA) aprobó las indicaciones de la vacuna para niños el pasado octubre. Australia ya protege de forma gratuita a niñas y niños.
La vacuna entró en el calendario español en 2008, solo para niñas entre 11 y 14 años, para prevenir el cáncer de cuello de útero. Los compuestos en el mercado protegen frente a los genotipos 6 y 11 (ligados a las verrugas genitales) y 16 y 18 (responsables del 70% de estos tumores). Desde entonces, distintos trabajos han apuntalado la eficacia de la medida y su seguridad. “Claro que tiene efectos secundarios, el riesgo cero no existe en ningún fármaco”, comenta Xavier Castellsagué.
En un pronunciamiento del Centro Europeo de Control de Enfermedades, el organismo alentó en septiembre a elevar las tasas de vacunación entre las niñas, aún muy bajas en los 19 países estudiados.
Respecto al debate de incluir a los varones, la agencia europea pidió tiempo para decidirse: “Pese a los beneficios, los modelos económicos actuales indican que incluir a los niños no parece que sea coste efectivo. Sin embargo, el asunto puede retomarse cuando haya más datos y, sobre todo, si las vacunas se abaratan”.
Entre las voces críticas contra la vacuna está Juan Gérvas, médico de familia y coordinador del grupo de estudios CESCA. Fue uno de los impulsores de un manifiesto que pidió al Ministerio de Salud una moratoria en la vacunación del papiloma hasta tener más evidencias de su eficacia y sigue manteniendo esta opinión: “Extender la vacuna es absurdo, es innecesaria e ineficaz”.
La investigación sobre el peso del virus en los tumores de garganta es relativamente reciente, y arranca de la paradoja detectada por científicos estadounidenses a mitad de la década pasada de que mientras cada vez había menos población fumadora, la incidencia de algunos tumores orales, en lugar de caer, ascendía. Además, el aumento tenía lugar entre pacientes relativamente jóvenes, de menos de 45 o 50 años y, sobre todo, en población blanca. La atención, entonces, se centró en el cáncer —carcinoma de células escamosas— de orofaringe —amígdala, paladar blando, base de la lengua—, al detectar que un número creciente tenían su origen en una infección del VPH. Tradicionalmente, este tipo de tumores se relacionaba con el consumo de alcohol y tabaco. De hecho, no hay que perder de vista que estos dos factores siguen siendo los principales responsables los tumores en la boca y garganta en España.
Para comprobar en qué medida se podía asociar el VPH a estas neoplasias, un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio y el Instituto Nacional del Cáncer (INC) estadounidense se propuso analizar tejidos de tumores de orofaringe almacenados en el banco del Residual Tissue Repository Program del INC y buscar la presencia del virus en las muestras seleccionadas. El trabajo, coordinado por Maura Gillison, y publicado en 2011 en el Journal of Clinical Oncology, analizó 274 biopsias obtenidas entre los años 1984 y 2004. Y observó que el número de tumores relacionados con el VPH se había disparado durante estas dos décadas. En el periodo de tiempo analizado, el virus del papiloma había pasado de estar en —y ser causante de— el 16% de los tumores archivados en 1984 a detectarse en el 71% 20 años más tarde. Estudios similares en Estados Unidos rebajan al 60% el origen vírico de este tumor y en Dinamarca al 30%, mientras que en Suecia se eleva al 80%.
Apenas existen estudios que midan la presencia del virus del papiloma entre estos tumores de garganta en España. “Nosotros presentamos uno hace un año”, explica Laura Cerezo, jefa del servicio de oncología radioterápica del hospital La Princesa. Como sus colegas estadounidenses, echaron la vista atrás y analizaron las biopsias de 93 pacientes obtenidas entre los años 2000 y 2008 en La Princesa y los hospitales Ramón y Cajal, Puerta de Hierro y 12 de Octubre, todos de Madrid. Encontraron que en el 26% de los casos los tumores tenían relación con el VPH, muy por debajo del 70% del estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology y próximo al 30% de Dinamarca.
De continuar la tendencia al alza de la presencia del virus en Estados Unidos, Gillison advirtió de que los tumores de orofaringe originados por el virus del papiloma se convertirían en el primer tipo de tumor de cabeza y cuello en EE UU, y que en 2020 superarían la incidencia del cáncer de cuello de útero, el más numeroso entre los provocados por el virus. En España, se detectan unos 2.000 tumores (más de 700 muertes) de cérvix uterino al año (Informe Globocan 2008). Los relacionados con el virus de papiloma en orofaringe y en la cavidad bucal —un pequeño porcentaje, según algunos investigadores— no alcanza el millar, según apunta Cerezo. Son muy pocos los 200.000 tumores que se diagnostican al año, pero podrían crecer notablemente de cumplirse las predicciones de la investigadora estadounidense y aplicarse en el escenario español.
Los estudios dejan claro que cada vez hay más tumores orales causados por el virus del papiloma. Pero, ¿cómo llega el patógeno al final de la boca?
En el 90% de los casos, la infección de VPH desaparece a los dos años
Gilligan, al presentar los resultados de su trabajo ya sugirió la respuesta: “Puede que estos aumentos reflejen cambios en el comportamiento sexual, como un incremento del sexo oral”. Un año antes, en un editorial del British Medical Journal, varios investigadores apuntaban al sexo oral como la causa más probable de contagio. Estudios epidemiológicos lo refrendan. Así como el hecho de que el tipo de virus que está en la garganta es el máximo responsable de los tumores de cuello de útero: como apunta Juan José Vilata, catedrático de Dermatología y Venereología de la Universidad de Valencia, y Xavier Castellsagué, investigador del Instituto Catalán de Oncología (ICO), la pista buena está en el genotipo 16.
Hay más de un centenar de variantes genéticas del virus del papiloma humano. Todos atacan la piel y las mucosas. Pero ni son igual de agresivos ni actúan en la misma zona. El genotipo 1 es el responsable de las verrugas de las manos y los pies. Hay unos 30 relacionados con la zona anogenital que se transmiten sexualmente. El 6 y el 11 están detrás de los papilomas venéreos —el principal motivo de las consultas de venereología, en torno a una de cada tres—. Hay dos tipos de virus del papiloma especialmente oncogénicos: el 16 y el 18, responsables del 70% de los tumores causados por el VPH. Son estos la causa principal del cáncer de cérvix. Pero también de la mayoría de los tumores de ano (70%), o de vulva y pene (50%), como señala Vilata, que también es jefe clínico de dermatología del hospital General de Valencia. En todos estos casos, el contagio es sexual.
Un estudio español encontró el virus en el 26% de tumores de orofaringe
Hasta aquí, todo normal. Pero ¿cómo accede el virus de la zona genital al principio de la garganta? “Lo lógico es pensar que el contagio es también por vía sexual a través de cunilingus o fellatio”, indica Vilata. “No puede ser de otra forma”, añade Castellsagué, que subraya que el genotipo que se suele encontrar en la garganta es el 16, el predominante en el cáncer anogenital: todo encaja. “Es el mismo genotipo y comparten el patrón de transmisión sexual”, añade Castellsagué.
Hay facultativos, sin embargo, que no aceptan la opinión mayoritaria entre los especialistas consultados, que relacionan el sexo oral con estos tumores. Como Álvaro Vives, responsable del departamento de infecciones de transmisión sexual de la Fundación Puigvert de Barcelona. “No cuadra”, comenta este especialista, “el virus necesita contacto directo para el contagio, y este no existe con la zona de la orofaringe, las infecciones deberían estar en los labios y en la lengua, no al final de la boca”. “No está nada claro cómo llega el virus allí”, añade. “Asegurar que es a través del sexo oral es una animalada”. De hecho, considera que el sexo oral “es el más seguro, en especial el cunnilingus”.
Asegurar que es a través del sexo oral “es una animalada” dice un médico
Cerezo responde a algunos de los interrogantes que plantea Vives. Explica que la mucosa de la boca o la parte móvil de la lengua es distinta, “más resistente”. El tejido de la base de la lengua y las amígdalas es linfoide, “más blando, con cavidades”, por eso el virus tiene más facilidades para encontrar resguardo, después de atravesar la boca de camino a la garganta.
Quedarían otras cuestiones pendientes por responder. Por ejemplo, ¿Por qué cada vez hay más tumores de boca provocados por el VPH? Gilligan ya adelantó la contestación al aludir al cambio de prácticas sexuales. “Hay estudios epidemiológicos que relacionan el número de parejas sexuales con la infección”, añade Castellsagué. La extensión de prácticas de sexo oral en las últimas décadas tendría su reflejo ahora, dado el lento desarrollo de este tipo de tumores de origen vírico.
En todo caso, si se trata de buscar culpables entre los factores de riesgo del cáncer de garganta, el tabaco es “mucho peor” que el sexo oral, como insiste la investigadora del hospital La Princesa. Distintos investigadores apuntan que los cigarrillos, así como el alcohol, actúan, además, como desencadenantes de la actividad neoplásica del papiloma.
Solo el 1% de las infecciones deriva en una lesión cancerosa o precancerosa
El VPH genital es muy común. El 80% de las personas sexualmente activas se infectará a lo largo de su vida por alguna —o varias— de sus variantes, lo que no quiere decir que ello se traduzca en lesiones o patologías. “En 9 de cada 10 mujeres infectadas en el cuello del útero, el virus desaparece con el tiempo”, apunta Castellsagué. “Se resuelve en uno o dos años sin tratamiento”, añade Vilata. “Solo el 10% se convierten en portadoras crónicas y únicamente un 1% tendrá una lesión precancerosa o cancerosa”, comenta el investigador del ICO. Todo este proceso es largo, y desde el contacto con el virus hasta la aparición de la enfermedad pueden transcurrir entre 10 o 15 años. Es decir, ser portador de los virus carcinógenos no es, ni de lejos, sinónimo de desarrollar la enfermedad.
Es probable que lo mismo suceda en los tumores originados por el virus de papiloma en la garganta. “De momento, hay pocos estudios sobre la historia natural de la infección, datos como la incidencia, persistencia o la tasa de limpieza”, apunta el investigador catalán. Vilata insiste en los factores asociados que potencian la carcinogénesis. Y no solo en el alcohol o el tabaco. “También se ha comprobado que el virus del papiloma humano es más agresivo en pacientes inmunodeprimidos”.
Además de la poca prevalencia actual, las bajas probabilidades de que la infección acabe en una neoplasia o la probable necesidad de que tengan que intervenir otros factores además del VPH para que haya una lesión tumoral, existe otro factor a favor en estos procesos frente a los tumores clásicos que tienen su origen en el tabaco o el alcohol. Las tasas de supervivencia a los cinco años de los afectados por tumores de orofaringe asociados al papiloma es del 55% al cabo de los cinco años, superior al 46% de los otros tumores. “Ello permite tratamientos menos agresivos”, añade Cerezo.
Castellsagué y otros investigadores están a punto de publicar nuevos trabajos sobre el VPH y los tumores de cavidad bucal y orofaringe que arrojarán más luz sobre esta relación descubierta hace apenas 10 años.

viernes, 31 de mayo de 2013

Científicos desarrollan una nariz electrónica que emula olfato canino

Esta podría detectar la “huella aromática” que dejan las personas y ayudar a localizar delincuentes.

Científicos israelíes del Instituto Tejnión de Haifa (norte) desarrollan una "nariz electrónica" para detectar la "huella aromática" de seres humanos que podría ser empleada en el futuro en la identificación y localización de todo tipo de delincuentes.
En una investigación financiada por el Ministerio de Seguridad Interior de Israel, un equipo científico, bajo la dirección del profesor Husam Hayek, recurrió a microscópicos sensores químicos para identificar las trazas intransferibles del olor que desprende cada individuo.
"Es como una huella digital: todos tenemos un olor particular y la investigación trata de descubrir si se puede establecer una vínculo concluyente que pueda ser empleado en tribunales", dijo Tzvika Kanfer, director de Ciencias Exactas y Tecnología en el citado ministerio.
La investigación, que durante 2013 pasará la prueba decisiva de eficacia, se inspira en el olfato de los perros, animales con miles de "receptores" capaces de detectar, analizar e identificar el olor de objetos y personas.
"Tratamos de emular el olfato canino de forma electrónica", explica Kanfer, simplificando lo que realmente se esconde detrás de la investigación: miles de algoritmos e incontables retos científicos en el campo de la nanotecnología.
Uno de ellos es el de que la "nariz electrónica" reproduzca desde el proceso de inhalación de partículas hasta el de análisis de aromas que se realiza en el cerebro humano, y que atribuya eficazmente a la persona en cuestión una "identidad".
"El cerebro se especializa en la identificación de patrones y al identificar el de un olor busca en su almacén de memoria para determinar de qué o quién se trata", explica.
El olor que deja una persona al respirar o tocar un objeto consta de un "patrón aromático" singular en cada individuo, pero lo más difícil es "sintetizar ese patrón de otros olores ambientales con los que se mezcla".
Todo un reto para los sensores, que deben sintetizar el patrón de entre toda la contaminación que va acumulando el cuerpo a lo largo del día.
Perfumes, olores de comida, humo, gasolinas y otros agentes químicos de uso diario son algunos de los elementos que van diluyendo la firma aromática, pero que aún así los perros saben sintetizar a través de su desarrollado olfato.
La investigación se realiza en el Departamento de Ingeniería Química del Tejnión, aunque su objetivo original dista mucho de los fines en materia de seguridad que se ha fijado el ministerio.
Los científicos trabajan en realidad en un mecanismo olfativo para la detección de enfermedades, entre ellas el cáncer y el parkinson, y se basa en la premisa de que el "patrón aromático" que desprende una persona enferma es distinto al de una sana.
"Al respirar, la persona desprende unas -llamémoslas- partículas químicas, y en un futuro no muy lejano los médicos podrán detectar si está o no enferma de acuerdo a su tipo", asegura Kanfer al comparar el proceso de detección con el de una prueba de alcoholemia en carretera, salvando las grandes diferencias científicas.
La aplicación policial de esta técnica, que antes de pasar a su fase más crítica en los próximos meses debe superar con éxito el 50 % de las pruebas de identificación -advierte el funcionario-, servirá para recoger "huellas aromáticas" en la escena de un crimen, para después compararlas con las de posibles sospechosos.
"Si la prueba de eficacia consigue demostrar por encima de toda duda que cada persona tiene una huella aromática particular, será posible recoger los olores de la escena de un crimen y convocar una rueda de identificación" de sospechosos, sostiene Kanfer, que se muestra optimista de las pruebas realizadas hasta ahora.
Otra posible aplicación que los científicos ven en un horizonte no muy lejano es la de que los microsensores puedan ser incorporados a los teléfonos móviles, de forma que estos alerten a su propietario de que se ha registrado una variación química en su aliento y deben acudir al médico porque están enfermos; todo ello, mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.

La ciencia de extirpar los malos recuerdos

Lo que pasa en el cerebro cuando tratamos de olvidar: Borrar la memoria aún es ficción, pero...


¿Quién no carga con un recuerdo doloroso que quisiera eliminar? Ese deseo, explorado en películas como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, podría ser realidad. Según una investigación de la Universidad de Cambridge, hay dos técnicas para sacarse de la cabeza las experiencias amargas: la supresión y la sustitución.
Citado por el diario argentino La Nación, Roland Benoit, jefe del Departamento de Neurociencia de esa institución, explicó que el primer mecanismo para causar el olvido es detener el proceso de recordar, o sea “empujar la memoria (afuera) de la conciencia intencionalmente”. El segundo mecanismo consiste en ‘encender’ un nuevo recuerdo, para que trate “de ocupar la conciencia con algo más agradable”.
Resonancia e interferencia
Mediante resonancias magnéticas, los investigadores concluyeron que “cada mecanismo activa unos circuitos neuronales distintos” y que ambas estrategias cerebrales son igualmente efectivas a la hora de dese-char recuerdos.
Para Andrés Pérez, docente de Psicología de la Universidad del Rosario, lo que plantea Benoit es aprovechar un fenómeno llamado interferencia. “Lo que uno recuerda hace parte de una cadena de hechos, por lo que algunos recuerdos interfieren con otros –afirma–. Hay dos posibilidades de interferencia, una proactiva, cuando los recuerdos más viejos afectan a los nuevos, y otra retroactiva, en la que pasa lo contrario”.
Aunque las pesquisas de Cambridge no son una panacea, sino apenas una descripción de lo que pasa en el cerebro cuando las personas tratan de olvidar algo, a partir de sus conclusiones es posible desarrollar tratamientos para diversos problemas mentales.
Mientras tanto, ¿es posible bloquear los recuerdos? El psicólogo clínico Juan Camilo Restrepo, de La Sabana, aclara que las intervenciones cognoscitivo-conductuales que se hacen hoy no tratan de borrar malos recuerdos, sino propiciar otra manera de abordarlos. De hecho, el estrés postraumático se trata reprocesando los eventos sufridos, para cambiar el modo en que el sujeto los representa en su memoria. Todo, con base en el hecho de que cuando el recuerdo es traído al presente se almacena de nuevo en el cerebro. “En ese momento entra en una etapa débil, y puede ser modificado”, dice Restrepo.
Los tratamientos “abordan dos componentes –agrega–: el primero busca que la persona aprenda que esas situaciones (ya) no son peligrosas; y el segundo lleva a la persona a modificar el significado de esa información. Lo que se busca es erradicar la memoria emocional negativa, que la persona sea consciente de lo que pasó, pero que ya no la afecte”.
Pero antes de cualquier intervención, hay que tener en cuenta un principio fundamental: los malos recuerdos no son inútiles. De hecho, desempeñan un papel muy importante. “Cumplen una función adaptativa y ayudan a protegernos y evitar el peligro. Por ejemplo, si me atracan en un puente por la noche, gracias al recuerdo que tengo de ese evento no volveré a pasar por el mismo lugar a la misma hora”, sostiene Pérez.
Por supuesto, todo extremo es dañino y hay recuerdos persistentes que se vuelven traumas. “Cuando se presentan reacciones emocionales muy intensas en momentos inadecuados, y eso afecta la calidad de vida, hablamos de una patología”. Es la señal de alarma que da Restrepo.
Lo negativo es más persistente

Lo que pasa en el cerebro cuando tratamos de olvidar: Borrar la memoria aún es ficción, pero...


¿Quién no carga con un recuerdo doloroso que quisiera eliminar? Ese deseo, explorado en películas como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, podría ser realidad. Según una investigación de la Universidad de Cambridge, hay dos técnicas para sacarse de la cabeza las experiencias amargas: la supresión y la sustitución.
Citado por el diario argentino La Nación, Roland Benoit, jefe del Departamento de Neurociencia de esa institución, explicó que el primer mecanismo para causar el olvido es detener el proceso de recordar, o sea “empujar la memoria (afuera) de la conciencia intencionalmente”. El segundo mecanismo consiste en ‘encender’ un nuevo recuerdo, para que trate “de ocupar la conciencia con algo más agradable”.
Resonancia e interferencia
Mediante resonancias magnéticas, los investigadores concluyeron que “cada mecanismo activa unos circuitos neuronales distintos” y que ambas estrategias cerebrales son igualmente efectivas a la hora de dese-char recuerdos.
Para Andrés Pérez, docente de Psicología de la Universidad del Rosario, lo que plantea Benoit es aprovechar un fenómeno llamado interferencia. “Lo que uno recuerda hace parte de una cadena de hechos, por lo que algunos recuerdos interfieren con otros –afirma–. Hay dos posibilidades de interferencia, una proactiva, cuando los recuerdos más viejos afectan a los nuevos, y otra retroactiva, en la que pasa lo contrario”.
Aunque las pesquisas de Cambridge no son una panacea, sino apenas una descripción de lo que pasa en el cerebro cuando las personas tratan de olvidar algo, a partir de sus conclusiones es posible desarrollar tratamientos para diversos problemas mentales.
Mientras tanto, ¿es posible bloquear los recuerdos? El psicólogo clínico Juan Camilo Restrepo, de La Sabana, aclara que las intervenciones cognoscitivo-conductuales que se hacen hoy no tratan de borrar malos recuerdos, sino propiciar otra manera de abordarlos. De hecho, el estrés postraumático se trata reprocesando los eventos sufridos, para cambiar el modo en que el sujeto los representa en su memoria. Todo, con base en el hecho de que cuando el recuerdo es traído al presente se almacena de nuevo en el cerebro. “En ese momento entra en una etapa débil, y puede ser modificado”, dice Restrepo.
Los tratamientos “abordan dos componentes –agrega–: el primero busca que la persona aprenda que esas situaciones (ya) no son peligrosas; y el segundo lleva a la persona a modificar el significado de esa información. Lo que se busca es erradicar la memoria emocional negativa, que la persona sea consciente de lo que pasó, pero que ya no la afecte”.
Pero antes de cualquier intervención, hay que tener en cuenta un principio fundamental: los malos recuerdos no son inútiles. De hecho, desempeñan un papel muy importante. “Cumplen una función adaptativa y ayudan a protegernos y evitar el peligro. Por ejemplo, si me atracan en un puente por la noche, gracias al recuerdo que tengo de ese evento no volveré a pasar por el mismo lugar a la misma hora”, sostiene Pérez.
Por supuesto, todo extremo es dañino y hay recuerdos persistentes que se vuelven traumas. “Cuando se presentan reacciones emocionales muy intensas en momentos inadecuados, y eso afecta la calidad de vida, hablamos de una patología”. Es la señal de alarma que da Restrepo.
Lo negativo es más persistente
“Está comprobado que los recuerdos con mayor carga afectiva son los más persistentes. Y entre los positivos y los negativos, suelen imponerse los segundos”, asegura el psicólogo Andrés Pérez.
Fármacos, el olvido que tomaremos
Estudios señalan que el propanolol reduce el estrés postraumático
El psicólogo Juan Camilo Restrepo comenta que varios experimentos han demostrado que la memoria se puede intervenir. Los primeros se hicieron con animales que habían memorizado la forma de salir de un laberinto, pero que luego de darles una sustancia inhibidora de la síntesis de proteínas no recordaban cómo hacerlo. Otro estudio probó en humanos un fármaco que se utiliza para regular la tensión. A varias víctimas de eventos traumáticos les pidieron describirlos y a algunas les dieron el fármaco. Al cabo de una semana de dosis diarias, su respuesta psicológica al hecho resultó mucho mejor que la de los demás. “Sin embargo -advierte Restrepo-, como no conocemos ciertas variables de los mecanismos de reconsolidación de la memoria, no se sabe cómo podrían aplicarse en la parte clínica”.
El tema de la memoria ha inspirado al cine
En ‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’, los protagonistas acuden a una clínica para olvidarse mutuamente. En ‘Paycheck’, a Ben Affleck le borran la memoria cada vez que idea una novedad tecnológica, y ‘El vengador del futuro’ gira en torno de la creación de falsos recuerdos.
“Está comprobado que los recuerdos con mayor carga afectiva son los más persistentes. Y entre los positivos y los negativos, suelen imponerse los segundos”, asegura el psicólogo Andrés Pérez.
Fármacos, el olvido que tomaremos
Estudios señalan que el propanolol reduce el estrés postraumático
El psicólogo Juan Camilo Restrepo comenta que varios experimentos han demostrado que la memoria se puede intervenir. Los primeros se hicieron con animales que habían memorizado la forma de salir de un laberinto, pero que luego de darles una sustancia inhibidora de la síntesis de proteínas no recordaban cómo hacerlo. Otro estudio probó en humanos un fármaco que se utiliza para regular la tensión. A varias víctimas de eventos traumáticos les pidieron describirlos y a algunas les dieron el fármaco. Al cabo de una semana de dosis diarias, su respuesta psicológica al hecho resultó mucho mejor que la de los demás. “Sin embargo -advierte Restrepo-, como no conocemos ciertas variables de los mecanismos de reconsolidación de la memoria, no se sabe cómo podrían aplicarse en la parte clínica”.
El tema de la memoria ha inspirado al cine
En ‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’, los protagonistas acuden a una clínica para olvidarse mutuamente. En ‘Paycheck’, a Ben Affleck le borran la memoria cada vez que idea una novedad tecnológica, y ‘El vengador del futuro’ gira en torno de la creación de falsos recuerdos.

El primer hombre biónico con órganos y extremidades 'vive' en Londres

Rex mide dos metros y su construcción costó un millón de dólares. Vea las impactantes imágenes.


Órganos artificiales, sangre sintética y extremidades que funcionan casi a la perfección. Así es el primer hombre biónico, creado por expertos en robótica a partir de sistemas electrónicos, que fue presentado ayer en Londres (Inglaterra).
Rich Walker, director ejecutivo del equipo de robótica Shadow, explicó que cerca del 60 o 70 por ciento de un ser humano fue reconstruido en Rex pero que faltan órganos vitales como el estómago.

Tiene una cara de prótesis, caderas, rodillas, pies y manos, así como retina artificial, corazón y riñón. Otros órganos internos, como el páncreas, pulmones artificiales y la vejiga, están en desarrollo.

"Nos sorprendió cómo muchas de las partes del cuerpo pueden ser reemplazadas", aseguró Walker.

El psicólogo Bertolt Meyer, usado como modelo para crear a Rex y que tiene una prótesis en su mano izquierda, aseguró que "de repente nos encontramos en un punto en el que podemos construir un cuerpo que es grande y hermoso en su propia manera especial".

Pero los científicos advierten que aún están lejos de imitar la destreza de los movimientos humanos.

"Tenemos motores que pueden levantar las cosas, pero si quieres imitar la destreza de una mano, no estamos allí todavía. Estamos muy lejos de transmitir la información sensorial de la forma en que el cuerpo humano lo hace", dijo el profesor Steven Hsiao de la Universidad John Hopkins.

"Yo diría que es muy poco probable que, en nuestras vidas o en la de nuestros nietos, veamos un cuerpo humano completamente articulada con una inteligencia artificial", aseguró Meyer.

Rex, considerado el pináculo del logro de la robótica hasta hoy, será exhibido en el Museo de Ciencias de Londres.

El viaje de la ciencia a través del tiempo

Antes De Cristo

 500-1000

1000-1500

1500

1600

1700

1546

1800

1900

Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, y pusieron el punto final a la Segunda Guerra Mundial.

2000

Mendigando por la ciencia

“Dado los grandes esfuerzos de este Gobierno por acabar con la investigación en España, los investigadores están de saldo o incluso regalados para el país que los quiera aprovechar”, ha denunciado hoy un grupo de jóvenes científicos en la madrileña Puerta del Sol convocados por la Federación de Jóvenes Investigadores / Precarios y varias plataformas de universidades y centros de investigación movilizadas contra la dramática situación del sistema español de I+D. Alrededor de una top manta con material de laboratorio y un cartel que anunciaba Científico, se vende, los investigadores, vestidos con sus típicas batas blancas, han querido exponer “el chollo que somos para los que nos quieran acoger”.
Roberto Diez, predoctoral del Centro de Investigaciones Biológicas (CSIC), en Madrid, ha expuesto sus reivindicaciones: “Queremos que la sociedad crea en la ciencia, que entienda que es importante investigar y que, con la situación actual, después de que se ha invertido aquí en nuestra formación, tenemos que irnos a trabajar fuera, a otros países que lo aprovechan “. Por supuesto, puntualiza, los científicos tienen que completar su formación en otros países, pero se trata de “salir para mejorar y volver aquí para rendir más, no de tener que irte a trabajar fuera definitivamente después de lo que se ha invertido aquí en tu preparación”.
Los investigadores han expresado en la manifestación su apoyo al movimiento Carta por la Ciencia, que auna a la Confederación de sociedades Científicas de España (COSCE), la conferencia de rectores de universidad (CRUE), los sindicatos CCOO y UGT, la Plataforma Investigación Digna y la FJI/Precarios, y que ha convocado, para el próximo 14 de junio, una movilización en defensa de la ciencia y como denuncia del riesgo de colapso que sufre. Tanto la reducción drástica de los presupuestos para investigar como el problema acuciante de recursos humanos que se está convirtiendo en una auténtica fuga de cerebros, están llevando al colapso el sistema español de I+D, denuncia la Carta por la Ciencia.

La mosca del vinagre contra las enfermedades neurodegenerativas

Las enfermedades neurodegenerativas –el Huntington, el alzhéimer, el párkinson o la ataxia espinocerebelar— se caracterizan por la acumulación de proteínas tóxicas en las neuronas. Los científicos del Baylor College of Medicine en Houston, Tejas, han utilizado ahora una ingeniosa estrategia genética para identificar (primero en la mosca Drosophila, después en ratones y células humanas) los componentes que causan esa acumulación, y han comprobado que actuar con pequeñas moléculas contra ellos revierte la neurodegeneración en modelos animales de ataxia espinocerebelar.
El envejecimiento de la población en los países desarrollados está convirtiendo las enfermedades neurodegenerativas en una de las cuestiones más acuciantes para los gestores de la salud pública, y esta tendencia solo puede acentuarse con el tiempo y extenderse por las economías emergentes.
En los últimos años los científicos han identificado un buen número de genes implicados en las principales enfermedades neurológicas, incluidas las neurodegenerativas que suelen aparecer en la segunda mitad de la vida. Algunos de estos genes, en su forma mutante o alterada, fabrican cantidades excesivas –o unas versiones excesivamente resistentes— de las proteínas que se acumulan en las neuronas enfermas: huntingtina en caso del Huntington; synucleína alfa en el caso del párkinson, y otras llamadas tau y precursor del amiloide, ambas implicadas en el alzhéimer.
Pese a que estas dolencias cursan con síntomas muy distintos y se asocian a factores genéticos diversos, todas comparten un mismo mecanismo patogénico: la acumulación anormal de esas proteínas tóxicas en las neuronas del paciente.
Los científicos del Baylor College han diseñado de arriba a abajo una estrategia para encontrar lo que ellos llaman “puntos de entrada terapéuticos” contra estas enfermedades neurodegenerativas. Han utilizado la poderosa genética de la mosca Drosophila melanogaster para rastrear el genoma en busca de cualquier otro sistema biológico que afecte al grado de acumulación de esas proteínas tóxicas. Y han trabajado en paralelo con ratones y células humanas, cuyos sistemas no son, naturalmente, idénticos a los de la mosca, pero sí lo bastante como para avanzar mucho más rápido que si hubiera que empezar desde cero con ellos.
Uno de los autores del trabajo, y uno de los pioneros en la aplicación de la mosca al estudio de la neurodegeneración humana, es Juan Botas, formado en Madrid como genetista de Drosophila e investigador, desde hace 20 años, del departamento de genética humana y molecular del Baylor College of Medicine. Botas explica a EL PAÍS desde Tokio la razón que movió al equipo de Houston a elegir la ataxia espinocerebelar (SCA1 en sus siglas técnicas) como caso de estudio, en lugar de alguna de las otras dolencias más comunes.
“SCA1 es una enfermedad neurodegenerativa de incidencia relativamente baja si la comparamos con el alzhéimer o el párkinson”, explica el científico español. “Por ello no recibe tanta atención investigadora como estas otras, y particularmente nada del sector privado, pero es igualmente terrible y, al igual que las otras, tampoco tiene tratamiento; pese a ello hemos aprendido de SCA1 conceptos generalizables a otras enfermedades neurodegenerativas; y naturalmente SCA1 lo es todo para los pacientes y sus familias, que están muy desamparados”.
El descubrimiento concreto que ha merecido hoy el artículo principal de la revista Nature puede sonar algo abstruso al lector general. “Nuestro trabajo”, explica Botas, “descubre dianas terapéuticas de la vía Ras-MSK1, e incluso disponemos de inhibidores conocidos para algunas de ellas”. Esa vía Ras-MSK1 es uno de los muchos, complejos e intrincados sistemas que nuestras células –neuronas y todas las demás— utilizan para comunicarse con el entorno fisiológico y las células vecinas. Y esos inhibidores son los que han logrado revertir la neurodegeneración en los modelos animales de SCA1 que han usado los investigadores.
“Pienso que lo importante”, prosigue Botas, “es que la estrategia –buscar modificadores que disminuyan los niveles de la proteína tóxica que desencadena la enfermedad— es aplicable a muchas otras enfermedades neurodegenerativas incluyendo el alzhéimer, el párkinson y el Huntington; y que podemos hacer esto utilizando el mismo abordaje de rastreos paralelos en Drosophila y células humanas, con lo que ganamos confianza y disminuimos los inconvenientes que pueda tener un sistema o el otro por separado”.

Una terapia triplica la supervivencia a dos años en cáncer de pulmón avanzado

Este periódico publicó en abril de 2011 una entrevista con el empresario argentino Hugo Sigman en cuyo título confesaba: “Mi gran desafío es cronificar el cáncer”. O sea, prolongar la enfermedad hasta que deje de ser mortal. Este psiquiatra, consejero delegado del grupo Insud, fundador del laboratorio farmacéutico Chemo -con sedes en Madrid y Buenos Aires- y de empresas relacionadas con el cine y el mundo editorial, comenzó hace 18 años, con buenas dosis de “inconsciencia” un proyecto para investigar una vacuna terapéutica contra el cáncer. No contaba entonces ni con la experiencia, ni con el dinero ni los recursos humanos necesarios. Así que no tuvo más remedio que probar caminos nuevos y recurrir a la cooperación con el sector público, algo que en aquella época era bastante inusual en Argentina.
Esta semana, gracias a aquel espíritu un tanto utópico, el equipo y los socios de Hugo Sigman y su esposa, la bioquímica Silvia Gold, presentarán en la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) de Chicago el fruto que comenzaron a buscar hace 18 años: la vacuna terapéutica Vaxira® (racotumomab), una nueva opción de tratamiento para pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas.
Este tipo de cáncer de pulmón es de los más letales de todos. Es poco habitual detectarlo en su fase inicial porque cuando los síntomas aparecen ya se encuentra en un periodo avanzado. Cada año surgen 1,61 millones de nuevos casos y acaba con la vida de 1,38 millones de personas (18,2% de todos los fallecimientos oncológicos), según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre los distintos tipos de cáncer de pulmón, el de células no pequeñas es el más frecuente, con un 70% de prevalencia.
Como muestra de su letalidad, se puede afirmar que, de una manera general, el 90% de las personas a las que se diagnostica un cáncer de pulmón no sobrevive más de cinco años. Esta enfermedad tiene diversas variedades, y, además, hay pocas pruebas que la detecten precozmente, informa Emilio de Benito. Y, en el caso de los tumores graves y resistentes a las terapias ya existentes, las perspectivas son aún peores: solo un 8% de las personas sobrevive actualmente dos años; con este nuevo tratamiento, el porcentaje llega al 24%, dice Sigman.
“Con este producto no se elimina el cáncer”, advierte Sigman, “pero se le da al enfermo la oportunidad de una sobrevida más larga; se triplica la cantidad de pacientes que sobreviven dos años después de iniciada su aplicación. Es el primer tratamiento nuevo para esta indicación que tienen disponible los oncólogos en los últimos 10 años”.
El producto es fruto de la asociación de un consorcio público-privado en el que han participado unos 90 investigadores. Por la parte privada destaca el laboratorio Chemo como principal impulsor. En el sector público participaron el Centro de Inmunología Molecular de La Habana y diversas instituciones argentinas. Hace unos cuatro años, Sigma volvió a necesitar alianzas para afrontar los estudios clínicos y optó por asociarse con un laboratorio de Brasil y otro de Indonesia. “A cambio de recibir ellos la licencia del producto nos ayudaron en la última etapa que es muy costosa”, señala.
“Durante todos estos años, cada vez que nos entrevistaban teníamos miedo de infundir demasiadas esperanzas en los pacientes”, indica Silvia Gold. “No prometíamos nada. Pero el año pasado ya lo presentamos en la reunión anual de ESMO (The European Society for Medical Oncology), en Viena. Y esta semana lo haremos en Chicago. El producto ya está aprobado en Cuba y se espera que en los próximos meses empiece a estar disponible allá. En Argentina saldrá al mercado en julio. Y ya está licenciado en 25 países de América, Asia y Europa. Para el resto del mundo, la licencia la tiene Chemo. En donde el proceso de aprobación se encuentra más próximo a comenzar es en Brasil, México, Indonesia, Uruguay y Turquía”, concluye Gold.
Un consorcio latinoamericano lanza el producto tras presentarlo en los congresos europeo y americano
El matrimonio aclara que la vacuna no es preventiva sino terapéutica. Solo se puede aplicar cuando se detecta el cáncer. “No todos los pacientes sobrellevan bien las sesiones de quimio y radioterapia. Esta nuevo medicamento produce una respuesta inmunológica que hace que el organismo del enfermo ataque el tumor sin graves efectos adversos. Además, es compatible con los tratamientos tradicionales”, indica Sigman. “Cuanto mejor haya respondido el paciente a la quimio y a la radioterapia mejor responderá a esta vacuna”, precisa un colaborador de Sigman.
“La vacuna consiste en una inyección intradérmica que se aplica en la piel, en la capa más superficial de la dermis”, subraya Sigman. Se administran cinco dosis cada 14 días. Después, una por mes hasta completar 15. Y luego se requiere un refuerzo trimestral. En Argentina el coste lo cubrirá el Estado o los seguros médicos. En otros países, el tratamiento saldrá por unos 20.000 o 30.000 dólares al año (de 15.000 a 23.000 euros). “Los nuevos productos de este tipo están al doble de este costo”, aclara Sigman.
El proyecto comenzó hace 18 años durante una reunión del matrimonio argentino con el director del Centro de Inmunología Molecular de La Habana, Agustín Lage. “Había antecedentes de un equipo que trabajó en Estados Unidos en un proyecto parecido, pero no prosperó. Nosotros comenzamos con muy poca consciencia del esfuerzo económico y los recursos humanos que íbamos a necesitar”, indica Sigman. “Hicimos un plan de trabajo de cinco años. Firmamos un convenio que tenía plazos y etapas y al cabo de ese tiempo el producto iba a estar registrado y lanzado. Al terminar ese periodo vimos que aquello no era viable. Pero teníamos algo. Y dijimos: ‘¿Seguimos o no seguimos?”, explica Silvia Gold.
El sistema actúa de una manera similar a una vacuna
“Era un sentimiento épico por ver si en países como los nuestros, donde no existe una tradición de descubrimiento de productos, éramos capaces de abordar esta aventura. Y por otra parte, queríamos probar un abordaje distinto al cáncer; porque como médicos veíamos que muchos pacientes no podían tratarse esta enfermedad a causa de los efectos secundarios de los tratamientos. Nuestro sueño era detener la enfermedad y que el paciente sufriera lo menos posible”, comenta Sigman.
Hace 18 años el tratamiento inmunológico contra el cáncer era observado con cierto escepticismo por buena parte de la comunidad científica. Hoy en día, sin embargo, la inmunoterapia desempeña un papel importante en el tratamiento oncológico, según señala el director del Instituto de Salud de la London Metropolitan University, Christopher Branford-White, en unas declaraciones facilitadas por el laboratorio Chemo. “La principal ventaja de este tipo de estrategia es que hace blanco en antígenos tumorales específicos, lo cual implica menos toxicidad y menos efectos adversos en comparación con las terapias convencionales”, concluye Branford-White. Se tata, como otros "mabs" ya conocidos, de enseñar al sistema inmunitario a atacar a las células cancerosas. En concreto, se ha buscado un antígeno (un marcador) que está en la superficie de las células enfermas y solo en ellas. Con ello se produce una especie de vacuna: tras las inyecciones, los ganglios (sede del sistema inmunitario) fabrican los anticuerpos, que son específicos para ellos. Es, como se ve, un proceso similar al de las vacunas. Luego, esos anticuerpos, que circulan por la sangre, se encargarán de atacar las cél
Este periódico publicó en abril de 2011 una entrevista con el empresario argentino Hugo Sigman en cuyo título confesaba: “Mi gran desafío es cronificar el cáncer”. O sea, prolongar la enfermedad hasta que deje de ser mortal. Este psiquiatra, consejero delegado del grupo Insud, fundador del laboratorio farmacéutico Chemo -con sedes en Madrid y Buenos Aires- y de empresas relacionadas con el cine y el mundo editorial, comenzó hace 18 años, con buenas dosis de “inconsciencia” un proyecto para investigar una vacuna terapéutica contra el cáncer. No contaba entonces ni con la experiencia, ni con el dinero ni los recursos humanos necesarios. Así que no tuvo más remedio que probar caminos nuevos y recurrir a la cooperación con el sector público, algo que en aquella época era bastante inusual en Argentina.
Esta semana, gracias a aquel espíritu un tanto utópico, el equipo y los socios de Hugo Sigman y su esposa, la bioquímica Silvia Gold, presentarán en la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO) de Chicago el fruto que comenzaron a buscar hace 18 años: la vacuna terapéutica Vaxira® (racotumomab), una nueva opción de tratamiento para pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas.
Este tipo de cáncer de pulmón es de los más letales de todos. Es poco habitual detectarlo en su fase inicial porque cuando los síntomas aparecen ya se encuentra en un periodo avanzado. Cada año surgen 1,61 millones de nuevos casos y acaba con la vida de 1,38 millones de personas (18,2% de todos los fallecimientos oncológicos), según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre los distintos tipos de cáncer de pulmón, el de células no pequeñas es el más frecuente, con un 70% de prevalencia.
Como muestra de su letalidad, se puede afirmar que, de una manera general, el 90% de las personas a las que se diagnostica un cáncer de pulmón no sobrevive más de cinco años. Esta enfermedad tiene diversas variedades, y, además, hay pocas pruebas que la detecten precozmente, informa Emilio de Benito. Y, en el caso de los tumores graves y resistentes a las terapias ya existentes, las perspectivas son aún peores: solo un 8% de las personas sobrevive actualmente dos años; con este nuevo tratamiento, el porcentaje llega al 24%, dice Sigman.

“Con este producto no se elimina el cáncer”, advierte Sigman, “pero se le da al enfermo la oportunidad de una sobrevida más larga; se triplica la cantidad de pacientes que sobreviven dos años después de iniciada su aplicación. Es el primer tratamiento nuevo para esta indicación que tienen disponible los oncólogos en los últimos 10 años”.
El producto es fruto de la asociación de un consorcio público-privado en el que han participado unos 90 investigadores. Por la parte privada destaca el laboratorio Chemo como principal impulsor. En el sector público participaron el Centro de Inmunología Molecular de La Habana y diversas instituciones argentinas. Hace unos cuatro años, Sigma volvió a necesitar alianzas para afrontar los estudios clínicos y optó por asociarse con un laboratorio de Brasil y otro de Indonesia. “A cambio de recibir ellos la licencia del producto nos ayudaron en la última etapa que es muy costosa”, señala.
“Durante todos estos años, cada vez que nos entrevistaban teníamos miedo de infundir demasiadas esperanzas en los pacientes”, indica Silvia Gold. “No prometíamos nada. Pero el año pasado ya lo presentamos en la reunión anual de ESMO (The European Society for Medical Oncology), en Viena. Y esta semana lo haremos en Chicago. El producto ya está aprobado en Cuba y se espera que en los próximos meses empiece a estar disponible allá. En Argentina saldrá al mercado en julio. Y ya está licenciado en 25 países de América, Asia y Europa. Para el resto del mundo, la licencia la tiene Chemo. En donde el proceso de aprobación se encuentra más próximo a comenzar es en Brasil, México, Indonesia, Uruguay y Turquía”, concluye Gold.
Un consorcio latinoamericano lanza el producto tras presentarlo en los congresos europeo y americano
El matrimonio aclara que la vacuna no es preventiva sino terapéutica. Solo se puede aplicar cuando se detecta el cáncer. “No todos los pacientes sobrellevan bien las sesiones de quimio y radioterapia. Esta nuevo medicamento produce una respuesta inmunológica que hace que el organismo del enfermo ataque el tumor sin graves efectos adversos. Además, es compatible con los tratamientos tradicionales”, indica Sigman. “Cuanto mejor haya respondido el paciente a la quimio y a la radioterapia mejor responderá a esta vacuna”, precisa un colaborador de Sigman.
“La vacuna consiste en una inyección intradérmica que se aplica en la piel, en la capa más superficial de la dermis”, subraya Sigman. Se administran cinco dosis cada 14 días. Después, una por mes hasta completar 15. Y luego se requiere un refuerzo trimestral. En Argentina el coste lo cubrirá el Estado o los seguros médicos. En otros países, el tratamiento saldrá por unos 20.000 o 30.000 dólares al año (de 15.000 a 23.000 euros). “Los nuevos productos de este tipo están al doble de este costo”, aclara Sigman.
El proyecto comenzó hace 18 años durante una reunión del matrimonio argentino con el director del Centro de Inmunología Molecular de La Habana, Agustín Lage. “Había antecedentes de un equipo que trabajó en Estados Unidos en un proyecto parecido, pero no prosperó. Nosotros comenzamos con muy poca consciencia del esfuerzo económico y los recursos humanos que íbamos a necesitar”, indica Sigman. “Hicimos un plan de trabajo de cinco años. Firmamos un convenio que tenía plazos y etapas y al cabo de ese tiempo el producto iba a estar registrado y lanzado. Al terminar ese periodo vimos que aquello no era viable. Pero teníamos algo. Y dijimos: ‘¿Seguimos o no seguimos?”, explica Silvia Gold.
El sistema actúa de una manera similar a una vacuna
“Era un sentimiento épico por ver si en países como los nuestros, donde no existe una tradición de descubrimiento de productos, éramos capaces de abordar esta aventura. Y por otra parte, queríamos probar un abordaje distinto al cáncer; porque como médicos veíamos que muchos pacientes no podían tratarse esta enfermedad a causa de los efectos secundarios de los tratamientos. Nuestro sueño era detener la enfermedad y que el paciente sufriera lo menos posible”, comenta Sigman.
Hace 18 años el tratamiento inmunológico contra el cáncer era observado con cierto escepticismo por buena parte de la comunidad científica. Hoy en día, sin embargo, la inmunoterapia desempeña un papel importante en el tratamiento oncológico, según señala el director del Instituto de Salud de la London Metropolitan University, Christopher Branford-White, en unas declaraciones facilitadas por el laboratorio Chemo. “La principal ventaja de este tipo de estrategia es que hace blanco en antígenos tumorales específicos, lo cual implica menos toxicidad y menos efectos adversos en comparación con las terapias convencionales”, concluye Branford-White. Se tata, como otros "mabs" ya conocidos, de enseñar al sistema inmunitario a atacar a las células cancerosas. En concreto, se ha buscado un antígeno (un marcador) que está en la superficie de las células enfermas y solo en ellas. Con ello se produce una especie de vacuna: tras las inyecciones, los ganglios (sede del sistema inmunitario) fabrican los anticuerpos, que son específicos para ellos. Es, como se ve, un proceso similar al de las vacunas. Luego, esos anticuerpos, que circulan por la sangre, se encargarán de atacar las células cancerosas, ya que estas tienen el mismo marcador.
Este tipo de terapias -los mabs, anticuerpos monoclonales en inglés- son la última novedad en tratamientos personalizados oncológicos. Actúan sobre células específicas, y parten de células concretas, por lo que no atacan al resto del organismo. Es un abordaje novedoso del que ya hay algunos acasos muy exitosos (el trastuzumab para mama o el bevacizumab que se aprobó para el colorrectal y ahora se estudia en otros cánceres). Como todo tratamiento nuevo, se empieza aprobando para los casos más graves.
El sueño de “cronificar” esta enfermedad aún sigue en pie para Sigman y Gold. El objetivo en el futuro será extender el producto a otros tipos de cáncer.
ulas cancerosas, ya que estas tienen el mismo marcador.
Este tipo de terapias -los mabs, anticuerpos monoclonales en inglés- son la última novedad en tratamientos personalizados oncológicos. Actúan sobre células específicas, y parten de células concretas, por lo que no atacan al resto del organismo. Es un abordaje novedoso del que ya hay algunos acasos muy exitosos (el trastuzumab para mama o el bevacizumab que se aprobó para el colorrectal y ahora se estudia en otros cánceres). Como todo tratamiento nuevo, se empieza aprobando para los casos más graves.
El sueño de “cronificar” esta enfermedad aún sigue en pie para Sigman y Gold. El objetivo en el futuro será extender el producto a otros tipos de cáncer.