Marte es en muchas cosas parecido a la Tierra y, de ahí, gran parte
del interés que despierta en los científicos. Pero también tiene
aspectos exclusivos, que no se dan en nuestro planeta, como la formación
natural de bloques de dióxido de carbono congelado (hielo seco). Al
analizar unas fotos de la superficie de Marte tomadas desde un satélite
de la NASA en órbita allí, unos
investigadores se han fijado en las peculiares características de unos
surcos que se forman, en primavera, en dunas que, en invierno, tienen
dióxido de carbono congelado. Ellos sugieren que esos surcos son las
marcas que dejan en la arena los bloques de hielo seco que se desprenden
de la parte alta de la duna y que se deslizan ladera abajo, suspendidas
sobre un cojín de gas (su propia sublimación) como si fuera uno de esos vehículos que se desplazan sobre colchones de aire en el agua, los hovercraft.
Los surcos fotografiados por la nave Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) son rectos, con una anchura bastante uniforme de unos pocos metros y una longitud que va desde unos cientos de metros hasta dos kilómetros y medio. A diferencia de los surcos de flujos de agua —"en la Tierra y posiblemente en Marte", indican los investigadores—, esas marcas peculiares no tienen depósitos de material acumulados al final, sino que en muchas de ellas se aprecia un agujero que habría dejado el bloque de hielo seco al concluir el recorrido y antes de volatizarse completamente y desaparecer. El dióxido de carbono se llama precisamente hielo seco porque cuando se volatiza no deja residuo de humedad alguna.
Candice J.Hasen, del Instituto de Ciencias Planetarias, y sus colegas observaron las imágenes de alta resolución del MRO de varias dunas con estos peculiares surcos en diferentes estaciones. Vieron que se formaban precisamente en primavera en zonas que en invierno están cubiertas de hielo seco y pensaron que las marcas podían responder al recorrido ladera abajo de bloques desprendidos cuando aumentan las temperaturas. "Este proceso no puede darse en la Tierra, donde uno solo logra bloques de hielo seco si los compra", dice Serina Diniega, científica del Jet Propulsión Laboratory (JPL), en California.
Eso fue precisamente lo que hizo Hansen para comprobar la hipótesis: compró varios bloques de hielo seco y se fue a probar su deslizamiento en dunas terrestres. Comprobó que efectivamente el gas (dióxido de carbono) mantenía lubricada una capa bajo el bloque al desplazarse, al tiempo que iba apartando arena hacia los bordes formando crestas parecidas a las que se observan en los surcos de Marte.
Con los datos obtenidos en los experimentos —aunque las condiciones de temperatura y presión no son las mismas en el suelo de Marte y en el suelo de la Tierra— y los cálculos y modelos realizados por el equipo, su conclusión es que efectivamente esos extraños surcos rectos que fotografía la MRO deben ser las huellas de los bloques de hielo seco en la primavera marciana. Lo explican en la revista Icarus. Aunque el hielo de agua se puede sublimar convirtiéndose directamente en gas (vapor) bajo determinadas condiciones marcianas, seguiría congelado a las temperaturas a las que se forman los surcos observados, advierten los investigadores.
Los surcos fotografiados por la nave Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) son rectos, con una anchura bastante uniforme de unos pocos metros y una longitud que va desde unos cientos de metros hasta dos kilómetros y medio. A diferencia de los surcos de flujos de agua —"en la Tierra y posiblemente en Marte", indican los investigadores—, esas marcas peculiares no tienen depósitos de material acumulados al final, sino que en muchas de ellas se aprecia un agujero que habría dejado el bloque de hielo seco al concluir el recorrido y antes de volatizarse completamente y desaparecer. El dióxido de carbono se llama precisamente hielo seco porque cuando se volatiza no deja residuo de humedad alguna.
Candice J.Hasen, del Instituto de Ciencias Planetarias, y sus colegas observaron las imágenes de alta resolución del MRO de varias dunas con estos peculiares surcos en diferentes estaciones. Vieron que se formaban precisamente en primavera en zonas que en invierno están cubiertas de hielo seco y pensaron que las marcas podían responder al recorrido ladera abajo de bloques desprendidos cuando aumentan las temperaturas. "Este proceso no puede darse en la Tierra, donde uno solo logra bloques de hielo seco si los compra", dice Serina Diniega, científica del Jet Propulsión Laboratory (JPL), en California.
Eso fue precisamente lo que hizo Hansen para comprobar la hipótesis: compró varios bloques de hielo seco y se fue a probar su deslizamiento en dunas terrestres. Comprobó que efectivamente el gas (dióxido de carbono) mantenía lubricada una capa bajo el bloque al desplazarse, al tiempo que iba apartando arena hacia los bordes formando crestas parecidas a las que se observan en los surcos de Marte.
Con los datos obtenidos en los experimentos —aunque las condiciones de temperatura y presión no son las mismas en el suelo de Marte y en el suelo de la Tierra— y los cálculos y modelos realizados por el equipo, su conclusión es que efectivamente esos extraños surcos rectos que fotografía la MRO deben ser las huellas de los bloques de hielo seco en la primavera marciana. Lo explican en la revista Icarus. Aunque el hielo de agua se puede sublimar convirtiéndose directamente en gas (vapor) bajo determinadas condiciones marcianas, seguiría congelado a las temperaturas a las que se forman los surcos observados, advierten los investigadores.

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