viernes, 14 de junio de 2013

Un nuevo tipo de estrellas variable sorprende a los astrónomos

La paciente observación de más de 3.000 estrellas de un grupo de la constelación del Centauro, durante siete años, ha proporcionado a los astrónomos una buena sorpresa: 36 de ellas son variables, siguiendo un inesperado patrón de variación ligerísima de su brillo. Es algo que desafía las teorías estelares y los científicos no saben aún qué mecanismo produce ese cambio minúsculo de brillo (0,1% del brillo normal de la estrella) que han observado y que se produce en períodos que van de dos a 20 horas. Son estrellas más calientes y brillantes que el Sol, pero, aparentemente, no tienen nada de especial. Están en el grupo NGC3766.
"La misma existencia de esta nueva clase de estrellas variables es un reto para los astrofísicos", señala Sophie Seasen, una de las científicas del equipo, del Observatorio de Ginebra. "Los modelos teóricos actuales predicen que su luz no varía periódicamente, así que ahora nos estamos volcando en buscar más datos del comportamiento de este extraño nuevo tipo de estrellas".
Ya tienen alguna pista: algunas de esas estrellas ligeramente variables parece que giran a gran velocidad, explica el Observatorio Europeo Austral (ESO). Rotan a velocidades que superan la mitad de la que sería la velocidad crítica, es decir, el umbral a partir del cual la estrella es inestable y lanza su material al espacio."En esas condiciones, la rápida rotación tendrá un impacto importante en las propiedades internas [del astro], pero aún no somos capaces de modelar adecuadamente las variaciones de su luz".
El hallazgo de estas peculiares estrellas ha sido posible gracias al trabajo continuado con un telescopio no especialmente grande, el Leonhard Euler, de espejo principal de 1,2 metros de diámetro, situado en el Observatorio de La Silla (Chile), del ESO.
Los investigadores del Observatorio de Ginebra, que presentan su descubrimiento en la revista Astronomy and Astrophysics, han alcanzado un nivel de precisión en sus medidas de brillos de las estrellas del doble del que se obtiene en estudios comparables con otros telescopios. "Hemos logrado este nivel de sensibilidad gracias a la gran calidad de las observaciones, combinado con un análisis muy cuidadoso de los datos", declara la líder de la investigación, Nami Mowlavi, en un comunicado del ESO. "Pero también porque hemos llevado adelante un programa de investigación que ha durado siete años; probablemente no habría sido posible obtener tanto tiempo de observación en un telescopio mayor".

Surcos de hielo seco en las dunas marcianas

Marte es en muchas cosas parecido a la Tierra y, de ahí, gran parte del interés que despierta en los científicos. Pero también tiene aspectos exclusivos, que no se dan en nuestro planeta, como la formación natural de bloques de dióxido de carbono congelado (hielo seco). Al analizar unas fotos de la superficie de Marte tomadas desde un satélite de la NASA en órbita allí, unos investigadores se han fijado en las peculiares características de unos surcos que se forman, en primavera, en dunas que, en invierno, tienen dióxido de carbono congelado. Ellos sugieren que esos surcos son las marcas que dejan en la arena los bloques de hielo seco que se desprenden de la parte alta de la duna y que se deslizan ladera abajo, suspendidas sobre un cojín de gas (su propia sublimación) como si fuera uno de esos vehículos que se desplazan sobre colchones de aire en el agua, los hovercraft.
Los surcos fotografiados por la nave Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) son rectos, con una anchura bastante uniforme de unos pocos metros y una longitud que va desde unos cientos de metros hasta dos kilómetros y medio. A diferencia de los surcos de flujos de agua —"en la Tierra y posiblemente en Marte", indican los investigadores—, esas marcas peculiares no tienen depósitos de material acumulados al final, sino que en muchas de ellas se aprecia un agujero que habría dejado el bloque de hielo seco al concluir el recorrido y antes de volatizarse completamente y desaparecer. El dióxido de carbono se llama precisamente hielo seco porque cuando se volatiza no deja residuo de humedad alguna.
Candice J.Hasen, del Instituto de Ciencias Planetarias, y sus colegas observaron las imágenes de alta resolución del MRO de varias dunas con estos peculiares surcos en diferentes estaciones. Vieron que se formaban precisamente en primavera en zonas que en invierno están cubiertas de hielo seco y pensaron que las marcas podían responder al recorrido ladera abajo de bloques desprendidos cuando aumentan las temperaturas. "Este proceso no puede darse en la Tierra, donde uno solo logra bloques de hielo seco si los compra", dice Serina Diniega, científica del Jet Propulsión Laboratory (JPL), en California.
Eso fue precisamente lo que hizo Hansen para comprobar la hipótesis: compró varios bloques de hielo seco y se fue a probar su deslizamiento en dunas terrestres. Comprobó que efectivamente el gas (dióxido de carbono) mantenía lubricada una capa bajo el bloque al desplazarse, al tiempo que iba apartando arena hacia los bordes formando crestas parecidas a las que se observan en los surcos de Marte.
Con los datos obtenidos en los experimentos —aunque las condiciones de temperatura y presión no son las mismas en el suelo de Marte y en el suelo de la Tierra— y los cálculos y modelos realizados por el equipo, su conclusión es que efectivamente esos extraños surcos rectos que fotografía la MRO deben ser las huellas de los bloques de hielo seco en la primavera marciana. Lo explican en la revista Icarus. Aunque el hielo de agua se puede sublimar convirtiéndose directamente en gas (vapor) bajo determinadas condiciones marcianas, seguiría congelado a las temperaturas a las que se forman los surcos observados, advierten los investigadores.


La esperanza de la humanidad está en los avatares

Resulta difícil imaginar que llegue un día en el que las ideas concebidas por Dmitry  Itskov, un multimillonario ruso de 32 años y antiguo magnate de los medios de comunicación digitales, no parezcan rocambolescas e inviables. Su proyecto, llamado Iniciativa 2045, por el año en el que espera que esté acabado, prevé la producción a gran escala de avatares muy reales y de bajo coste en los que se puedan cargar los contenidos de un cerebro humano, con todas las peculiaridades de la conciencia y la personalidad incluidas.
El plan consiste en reproducir una copia digital de nuestra mente en un portador no biológico, una versión de una persona plenamente sensible que podría vivir cientos o miles de años.
Cuenta con la atención, y en algunos casos el apoyo entusiasta, de voces respetadas de la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts que destacan en campos como la genética molecular y las neuroprótesis. Unos 30 ponentes relacionados con estas y otras disciplinas acudirán al II Congreso Anual sobre el Futuro Mundial 2045 los días 15 y 16 de junio en el Centro Lincoln de Manhattan.
Los asistentes escucharán a personas como sir Roger Penrose, catedrático emérito de física matemática de Oxford que aparece en 2045.com con un vídeo publicitario sobre “la naturaleza cuántica de la conciencia”, y George M. Church, catedrático de genética de la Facultad de Medicina de Harvard cuyo vídeo en la misma web tiene que ver con la “extensión del periodo de salud del cerebro”. Como estos vídeos indican, los científicos están dando pequeños pasos que les acercan cada vez más a la fusión completa entre humanos y máquinas. Ray Kurzweil, director de ingeniería de Google, sostiene en su libro de 2005 The singularity is near [La singularidad está cerca] que la tecnología avanza exponencialmente y que “la vida humana se verá transformada irreversiblemente” hasta el punto de que no habrá diferencias entre “los humanos y las máquinas, o entre la realidad física y la virtual”.
Los logros tecnológicos han continuado su marcha desde que escribió el libro: desde la creación de ordenadores capaces de jugar mejor que los humanos (como Watson, el ganador de Jeopardy fabricado por IBM) hasta la tecnología que hace un seguimiento del ritmo cardiaco de un jugador y quizás de su excitación (como el nuevo Kinect), pasando por las herramientas digitales para personas con discapacidades (como implantes cerebrales para que los tetrapléjicos muevan brazos robóticos).
“Esto no es una locura mayor que la de principios de los sesenta, cuando presenciamos la llegada de los trasplantes de hígado y riñón”, explica Martine A. Rothblatt, fundadora de United Therapeutics, una empresa biotecnológica que fabrica productos cardiovasculares.
Itskov dice que invertirá una parte de su fortuna en cualquier nueva empresa que le ayude a alcanzar su sueño —asegura que hasta la fecha ya ha puesto tres millones de dólares de su bolsillo—, pero añade que su principal objetivo no es hacerse más rico. Mantiene que los avatares no solo terminarían con el hambre en el mundo —una máquina necesita mantenimiento pero no comida—, sino que también marcarían el comienzo de una época más pacífica y espiritual.
“Tenemos que demostrar que en realidad estamos aquí para salvar vidas”, dice. “Para ayudar a los discapacitados, curar enfermedades, crear tecnologías que en el futuro nos permitan solucionar cuestiones existenciales: qué es el cerebro, qué es la vida, qué es la conciencia y, finalmente, qué es el universo”.
Itskov se crió en Bryansk, una ciudad situada a unos 370 kilómetros al suroeste de Moscú, con un padre director de obras de teatro musicales y una madre maestra. Fue alumno de la Academia Rusa de Economía Plekhanov, donde conoció a su futuro socio empresarial, Konstantin Rykov. En 1998, Rykov fundó una revista electrónica que llevaba por nombre una palabra inglesa obscena. Itskov se unió a la empresa al año siguiente. Crearon el blog tarakan.ru y un periódico online, Dni.ru, además de algunos sitios de juegos, otros periódicos digitales, una revista impresa, una editorial y un canal de televisión en Internet.
Pero a los 25 años, Itskov empezó a tener los síntomas propios de la crisis de la mediana edad. De repente, la esperanza de vida normal, de unos 80 años, le resultaba dolorosamente insuficiente. Y cuanto más contemplaba el mundo, más imperfecto le parecía.
Itskov piensa que debemos cambiar nuestras mentes, o al menos darles la oportunidad de “evolucionar”. Sin embargo, antes de que puedan hacerlo, necesitamos nuevos parámetros sobre lo que significa ser humanos. Y eso requiere un mundo en el que la mayoría de sus habitantes no estén consumidos por los asuntos fundamentales de la supervivencia.
Aquí es donde intervienen los avatares. Las leyes de la oferta y la demanda se cumplen en la utopía de Itskov y él da por hecho que, una vez que la producción de avatares aumente, su coste caerá en picado. También cree que las organizaciones benéficas que ahora se dedican a alimentar, vestir y curar a los pobres se centrarán en el objetivo de fabricar y distribuir cuerpos asequibles; es decir, máquinas.
Lo que Itskov describe como la cabeza mecánica más compleja de la historia, una réplica del propio Itskov de cuello para arriba, se está construyendo en Plano, Texas, sede de Hanson Robotics, una empresa fundada por el doctor en ingeniería David Hanson. “La mayoría de las cabezas robóticas tienen 20 motores”, dice este científico. “Las mías tienen 32. Y esta tendrá 36. Así que tendrá más expresiones faciales y simulará todos los grupos de músculos importantes”. La expectativa aún más sorprendente es que, mientras Itskov esté en otra habitación, sentado ante una pantalla con sensores que recojan cada uno de sus movimientos, la cabeza será capaz de reproducir sus expresiones y su voz.
Itskov ve su iniciativa futurista como un propósito para el presente: “No tenemos nada que una a toda la humanidad. La iniciativa servirá de inspiración a todos”.
Pero ¿quieren los seres humanos vivir para siempre? Si es así, ¿les gustaría pasar esa eternidad en un “portador no biológico”? ¿Qué le ocurre al cerebro una vez que se carga en una máquina? ¿Y qué pasa con el cuerpo? Si pudiesen decidir cuándo adquirir un cuerpo que les sirva de avatar, ¿cuál sería la edad ideal para adquirirlo? ¿Los avatares pueden tener relaciones sexuales? (sí, los avatares pueden tener sexo, dice Itskov, porque “un cuerpo artificial estará diseñado para percibir cualquier sensación”). Estas son solo algunas de las docenas de preguntas que suscita la Iniciativa 2045.
Si Itskov tiene éxito, la historia lo recordará como un visionario audaz cuyo dinero y energía redefinieron la vida de un modo que resolvió algunos de los problemas más pertinaces del mundo. Si fracasa, lo más seguro es que la palabra “disparatado” aparezca en su nota necrológica.

viernes, 7 de junio de 2013

Un estudio asocia el vegetarianismo con un menor riesgo de muerte

Los expertos en nutrición del todo el mundo abogan por una alimentación equilibrada y variada como la opción más adecuada para vivir más tiempo; un último estudio desafía este argumento y concluye que la dieta vegetariana es la mejor para conseguir este objetivo. La investigación, publicada esta semana en el Journal of the American Medical Association (JAMA) y elaborada por expertos de la Universidad de Loma Linda (California), evaluó a más de 70.000 sujetos de la Iglesia Adventista de Séptimo Día durante seis años. Esta fe es conocida por promover una dieta basada en verduras y frutas, aunque no todos sus miembros siguen esta doctrina. Los investigadores estudiaron cuántos miembros seguían este tipo de alimentación y cuántos de los participantes murieron en este lapso de tiempo y por qué.
"La evidencia sugiere que los patrones dietéticos vegetarianos pueden estar asociados con una menor mortalidad, pero la relación no está bien establecida", señala el estudio. "Los resultados muestran una asociación global de los patrones de este tipo de alimentación con una menor mortalidad en comparación con el patrón de dieta no vegetariana", explican los autores.
Las conclusiones muestran que los vegetarianos registraron un 12% menos de muertes que los consumidores de carne durante el periodo de estudio y que estas personas tienen un 19% menos de posibilidades de morir. Según la investigación, este tipo de dieta protegió a los participantes de sufrir infarto de miocardio, padecer diabetes o fallo renal. La ventaja fue más evidente en los hombres que en las mujeres, mientras que esta dieta no mejoró la probabilidad de padecer de cáncer. “Y parece que el aporte de calorías no tiene nada ver”, señalaron los autores en un comunicado.
Los investigadores analizaron los datos mediante un cuestionario que clasificaba a los participantes en cinco categorías: no vegetariana, semivegetariana, pesco-vegetarianos (incluye mariscos), lacto-ovo-vegetariana (incluye productos lácteos y huevos) y vegana (excluye todos los productos animales). En los seis años de estudio, unas 2.570 personas murieron de los 73.3008 participantes. La incidencia de fallecimientos fue de 6 personas por cada 1.000 anualmente.
Los participantes que seguían la dieta vegetariana, según el estudio, eran personas con más edad, con más estudios, casados, que bebían menos alcohol, fumaban menos, hacían más ejercicio y tenían un estado físico más saludable y más delgados. Desde hace años en el país de las hamburguesas, un creciente número de ciudadanos ha optado por reducir su consumo cárnico por razones del cuidado de la salud.
En EE UU, el 35% de las mujeres y hombres padecen obesidad y entre los menores de 12 años el dato es alarmante: un 17% de los niños padece esta enfermedad. Además, el sobrepeso y la falta de actividad física causan unas 300.000 muertes prematuras en el país, según el Departamento de Salud. Ante la gravedad de estas cifras, son muchos los que confían en la dieta vegetariana para erradicar el problema.
Sean cuales sean las razones de fondo, lo que parece claro es que esta dieta gana adeptos cada día en EE UU, incluso en su versión más estricta -los veganos que no comen ningún producto de origen animal-. Según un estudio elaborado por el Grupo de Investigación Vegetariano, el número de veganos en el país se ha duplicado desde 2009, hasta representar el 2,5% de la población. Es decir, que 7,5 millones de estadounidenses seguirían en la actualidad este tipo de dieta según sus estimaciones. Este informe también concluyó que un 5% de la población estadounidense (unos 15 millones de personas) es vegetariana, y un 33% consume con frecuencia estos productos.

Cáncer y sexo oral, ¿riesgo real o temor infundado?

Existe un vivo debate en la comunidad científica ligado al aumento de tumores de garganta —fundamentalmente orofaríngeos, situados entre el final de la cavidad bucal y el principio de la garganta— causados por el virus del papiloma humano (VPH). Y sobre todo, por su relación con el sexo oral, un vínculo sobre el que cada vez hay menos dudas.
En unas horas, el actor Michael Douglas ha trasladado esta cuestión del ámbito académico y los laboratorios a la calle. The Guardian publicó el domingo unas palabras del estadounidense en las que culpaba del cáncer de garganta que ya ha superado al virus del papiloma humano (VPH) y sugería que el contagio del agente patógeno fue a través de sexo oral, en concreto, practicando cunnilingus. Su representante se apresuró a desmentir las declaraciones del actor, a lo que el rotativo británico respondió reafirmándose y haciendo pública la grabación con las palabras del actor norteamericano. Incluso, ha intervenido en el debate la exmujer de Douglas, Diandra, que ha negado que ella fuera el punto de partida de la infección.

Voces a favor de vacunar también a los niños

El arranque de la vacunación del papiloma fue polémico. Por un lado, por las dudas que surgieron por el coste de la medicación (500 euros las tres dosis) cuando el cáncer de cérvix suele detectarse precozmente mediante citologías (el test de Papanicolau). Por otro, por las dudas de seguridad que surgieron a raíz de algunos supuestos efectos adversos registrados (algunos graves, como dos niñas de Valencia que sufrieron convulsiones).
Ahora, cada vez son más las voces que plantean que no solo se administre a niñas, sino también a niños por su capacidad inmunológica frente a tumores anales o de pene. Pero también orofaríngeos, a raíz de los estudios que destacan el aumento de casos. El Comité Asesor para la Inmunización en Adultos de EE UU recomendó en febrero del año pasado inmunizar a los varones entre 11 y 21 años. La agencia sanitaria estadounidense (la FDA) aprobó las indicaciones de la vacuna para niños el pasado octubre. Australia ya protege de forma gratuita a niñas y niños.
La vacuna entró en el calendario español en 2008, solo para niñas entre 11 y 14 años, para prevenir el cáncer de cuello de útero. Los compuestos en el mercado protegen frente a los genotipos 6 y 11 (ligados a las verrugas genitales) y 16 y 18 (responsables del 70% de estos tumores). Desde entonces, distintos trabajos han apuntalado la eficacia de la medida y su seguridad. “Claro que tiene efectos secundarios, el riesgo cero no existe en ningún fármaco”, comenta Xavier Castellsagué.
En un pronunciamiento del Centro Europeo de Control de Enfermedades, el organismo alentó en septiembre a elevar las tasas de vacunación entre las niñas, aún muy bajas en los 19 países estudiados.
Respecto al debate de incluir a los varones, la agencia europea pidió tiempo para decidirse: “Pese a los beneficios, los modelos económicos actuales indican que incluir a los niños no parece que sea coste efectivo. Sin embargo, el asunto puede retomarse cuando haya más datos y, sobre todo, si las vacunas se abaratan”.
Entre las voces críticas contra la vacuna está Juan Gérvas, médico de familia y coordinador del grupo de estudios CESCA. Fue uno de los impulsores de un manifiesto que pidió al Ministerio de Salud una moratoria en la vacunación del papiloma hasta tener más evidencias de su eficacia y sigue manteniendo esta opinión: “Extender la vacuna es absurdo, es innecesaria e ineficaz”.
La investigación sobre el peso del virus en los tumores de garganta es relativamente reciente, y arranca de la paradoja detectada por científicos estadounidenses a mitad de la década pasada de que mientras cada vez había menos población fumadora, la incidencia de algunos tumores orales, en lugar de caer, ascendía. Además, el aumento tenía lugar entre pacientes relativamente jóvenes, de menos de 45 o 50 años y, sobre todo, en población blanca. La atención, entonces, se centró en el cáncer —carcinoma de células escamosas— de orofaringe —amígdala, paladar blando, base de la lengua—, al detectar que un número creciente tenían su origen en una infección del VPH. Tradicionalmente, este tipo de tumores se relacionaba con el consumo de alcohol y tabaco. De hecho, no hay que perder de vista que estos dos factores siguen siendo los principales responsables los tumores en la boca y garganta en España.
Para comprobar en qué medida se podía asociar el VPH a estas neoplasias, un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio y el Instituto Nacional del Cáncer (INC) estadounidense se propuso analizar tejidos de tumores de orofaringe almacenados en el banco del Residual Tissue Repository Program del INC y buscar la presencia del virus en las muestras seleccionadas. El trabajo, coordinado por Maura Gillison, y publicado en 2011 en el Journal of Clinical Oncology, analizó 274 biopsias obtenidas entre los años 1984 y 2004. Y observó que el número de tumores relacionados con el VPH se había disparado durante estas dos décadas. En el periodo de tiempo analizado, el virus del papiloma había pasado de estar en —y ser causante de— el 16% de los tumores archivados en 1984 a detectarse en el 71% 20 años más tarde. Estudios similares en Estados Unidos rebajan al 60% el origen vírico de este tumor y en Dinamarca al 30%, mientras que en Suecia se eleva al 80%.
Apenas existen estudios que midan la presencia del virus del papiloma entre estos tumores de garganta en España. “Nosotros presentamos uno hace un año”, explica Laura Cerezo, jefa del servicio de oncología radioterápica del hospital La Princesa. Como sus colegas estadounidenses, echaron la vista atrás y analizaron las biopsias de 93 pacientes obtenidas entre los años 2000 y 2008 en La Princesa y los hospitales Ramón y Cajal, Puerta de Hierro y 12 de Octubre, todos de Madrid. Encontraron que en el 26% de los casos los tumores tenían relación con el VPH, muy por debajo del 70% del estudio publicado en el Journal of Clinical Oncology y próximo al 30% de Dinamarca.
De continuar la tendencia al alza de la presencia del virus en Estados Unidos, Gillison advirtió de que los tumores de orofaringe originados por el virus del papiloma se convertirían en el primer tipo de tumor de cabeza y cuello en EE UU, y que en 2020 superarían la incidencia del cáncer de cuello de útero, el más numeroso entre los provocados por el virus. En España, se detectan unos 2.000 tumores (más de 700 muertes) de cérvix uterino al año (Informe Globocan 2008). Los relacionados con el virus de papiloma en orofaringe y en la cavidad bucal —un pequeño porcentaje, según algunos investigadores— no alcanza el millar, según apunta Cerezo. Son muy pocos los 200.000 tumores que se diagnostican al año, pero podrían crecer notablemente de cumplirse las predicciones de la investigadora estadounidense y aplicarse en el escenario español.
Los estudios dejan claro que cada vez hay más tumores orales causados por el virus del papiloma. Pero, ¿cómo llega el patógeno al final de la boca?
En el 90% de los casos, la infección de VPH desaparece a los dos años
Gilligan, al presentar los resultados de su trabajo ya sugirió la respuesta: “Puede que estos aumentos reflejen cambios en el comportamiento sexual, como un incremento del sexo oral”. Un año antes, en un editorial del British Medical Journal, varios investigadores apuntaban al sexo oral como la causa más probable de contagio. Estudios epidemiológicos lo refrendan. Así como el hecho de que el tipo de virus que está en la garganta es el máximo responsable de los tumores de cuello de útero: como apunta Juan José Vilata, catedrático de Dermatología y Venereología de la Universidad de Valencia, y Xavier Castellsagué, investigador del Instituto Catalán de Oncología (ICO), la pista buena está en el genotipo 16.
Hay más de un centenar de variantes genéticas del virus del papiloma humano. Todos atacan la piel y las mucosas. Pero ni son igual de agresivos ni actúan en la misma zona. El genotipo 1 es el responsable de las verrugas de las manos y los pies. Hay unos 30 relacionados con la zona anogenital que se transmiten sexualmente. El 6 y el 11 están detrás de los papilomas venéreos —el principal motivo de las consultas de venereología, en torno a una de cada tres—. Hay dos tipos de virus del papiloma especialmente oncogénicos: el 16 y el 18, responsables del 70% de los tumores causados por el VPH. Son estos la causa principal del cáncer de cérvix. Pero también de la mayoría de los tumores de ano (70%), o de vulva y pene (50%), como señala Vilata, que también es jefe clínico de dermatología del hospital General de Valencia. En todos estos casos, el contagio es sexual.
Un estudio español encontró el virus en el 26% de tumores de orofaringe
Hasta aquí, todo normal. Pero ¿cómo accede el virus de la zona genital al principio de la garganta? “Lo lógico es pensar que el contagio es también por vía sexual a través de cunilingus o fellatio”, indica Vilata. “No puede ser de otra forma”, añade Castellsagué, que subraya que el genotipo que se suele encontrar en la garganta es el 16, el predominante en el cáncer anogenital: todo encaja. “Es el mismo genotipo y comparten el patrón de transmisión sexual”, añade Castellsagué.
Hay facultativos, sin embargo, que no aceptan la opinión mayoritaria entre los especialistas consultados, que relacionan el sexo oral con estos tumores. Como Álvaro Vives, responsable del departamento de infecciones de transmisión sexual de la Fundación Puigvert de Barcelona. “No cuadra”, comenta este especialista, “el virus necesita contacto directo para el contagio, y este no existe con la zona de la orofaringe, las infecciones deberían estar en los labios y en la lengua, no al final de la boca”. “No está nada claro cómo llega el virus allí”, añade. “Asegurar que es a través del sexo oral es una animalada”. De hecho, considera que el sexo oral “es el más seguro, en especial el cunnilingus”.
Asegurar que es a través del sexo oral “es una animalada” dice un médico
Cerezo responde a algunos de los interrogantes que plantea Vives. Explica que la mucosa de la boca o la parte móvil de la lengua es distinta, “más resistente”. El tejido de la base de la lengua y las amígdalas es linfoide, “más blando, con cavidades”, por eso el virus tiene más facilidades para encontrar resguardo, después de atravesar la boca de camino a la garganta.
Quedarían otras cuestiones pendientes por responder. Por ejemplo, ¿Por qué cada vez hay más tumores de boca provocados por el VPH? Gilligan ya adelantó la contestación al aludir al cambio de prácticas sexuales. “Hay estudios epidemiológicos que relacionan el número de parejas sexuales con la infección”, añade Castellsagué. La extensión de prácticas de sexo oral en las últimas décadas tendría su reflejo ahora, dado el lento desarrollo de este tipo de tumores de origen vírico.
En todo caso, si se trata de buscar culpables entre los factores de riesgo del cáncer de garganta, el tabaco es “mucho peor” que el sexo oral, como insiste la investigadora del hospital La Princesa. Distintos investigadores apuntan que los cigarrillos, así como el alcohol, actúan, además, como desencadenantes de la actividad neoplásica del papiloma.
Solo el 1% de las infecciones deriva en una lesión cancerosa o precancerosa
El VPH genital es muy común. El 80% de las personas sexualmente activas se infectará a lo largo de su vida por alguna —o varias— de sus variantes, lo que no quiere decir que ello se traduzca en lesiones o patologías. “En 9 de cada 10 mujeres infectadas en el cuello del útero, el virus desaparece con el tiempo”, apunta Castellsagué. “Se resuelve en uno o dos años sin tratamiento”, añade Vilata. “Solo el 10% se convierten en portadoras crónicas y únicamente un 1% tendrá una lesión precancerosa o cancerosa”, comenta el investigador del ICO. Todo este proceso es largo, y desde el contacto con el virus hasta la aparición de la enfermedad pueden transcurrir entre 10 o 15 años. Es decir, ser portador de los virus carcinógenos no es, ni de lejos, sinónimo de desarrollar la enfermedad.
Es probable que lo mismo suceda en los tumores originados por el virus de papiloma en la garganta. “De momento, hay pocos estudios sobre la historia natural de la infección, datos como la incidencia, persistencia o la tasa de limpieza”, apunta el investigador catalán. Vilata insiste en los factores asociados que potencian la carcinogénesis. Y no solo en el alcohol o el tabaco. “También se ha comprobado que el virus del papiloma humano es más agresivo en pacientes inmunodeprimidos”.
Además de la poca prevalencia actual, las bajas probabilidades de que la infección acabe en una neoplasia o la probable necesidad de que tengan que intervenir otros factores además del VPH para que haya una lesión tumoral, existe otro factor a favor en estos procesos frente a los tumores clásicos que tienen su origen en el tabaco o el alcohol. Las tasas de supervivencia a los cinco años de los afectados por tumores de orofaringe asociados al papiloma es del 55% al cabo de los cinco años, superior al 46% de los otros tumores. “Ello permite tratamientos menos agresivos”, añade Cerezo.
Castellsagué y otros investigadores están a punto de publicar nuevos trabajos sobre el VPH y los tumores de cavidad bucal y orofaringe que arrojarán más luz sobre esta relación descubierta hace apenas 10 años.